La noticia de la muerte de Robert Duvall, uno de los grandes actores del cine estadounidense, volvió a colocar en el centro de la atención a una figura argentina que durante años mantuvo una relación íntima y secreta con el galán de Hollywood: Luciana Pedraza. Nacida en Salta el 5 de enero de 1972, Pedraza es actriz, directora y productora, y su vida compartida con Duvall, un fenómeno cinematográfico que ha estado en el escenario desde los años 90.
El encuentro en 1996 en Buenos Aires marcó el inicio de una historia que, a primera vista, parece escrita para una comedia romántica. Según relatos familiares, Pedraza conocía a Duvall en un evento casual donde se presentó a una fiesta sin saber exactamente a quién estaba invitando. Este episodio, conocido como el 'mito de origen', es un elemento clave en la narrativa de su relación. La conexión se fortaleció con el tiempo, y a partir de 1997, Pedraza comenzó a acompañar a Duvall en todas sus actividades, desde rodajes hasta recorridos por el Norte argentino.
La relación de Pedraza con Duvall no fue una historia de amor convencional. Durante más de 20 años, ella se convirtió en su asistente y colaboradora más cercana, ayudándole en proyectos como El padrino y Apocalypse Now, pero también en momentos de vida privada. Su presencia fue fundamental en la vida de Duvall, quien, a pesar de su fama global, buscaba un espacio tranquilo y cercano a la naturaleza en el norte argentino.
El lugar donde se desarrolló esta relación, un pequeño rincón en el norte argentino, hoy ha sido transformado en un hotel de lujo. Según fuentes cercanas, la propiedad que compartieron en Salta, conocida como 'El rincón secreto de Robert Duvall', es un espacio que ha evolucionado desde una simple vivienda hasta un destino turístico reconocido. El hotel, inaugurado recientemente, atrae a turistas interesados en la historia de Duvall y su relación con Pedraza, ofreciendo un viaje único a través de la vida privada de un icono del cine.
La vida de Pedraza, desde su infancia en Jujuy hasta su llegada a Buenos Aires, ha sido marcada por un compromiso con la cultura y el arte. Su trabajo en el ámbito del cine y en la producción de obras que reflejan la diversidad cultural del país ha sido reconocida tanto en Argentina como en el exterior. La relación con Duvall, que se prolongó hasta el final de su vida, es un ejemplo de cómo la vida privada puede ser tan importante como la pública en el mundo de las artes.
Es interesante notar que, a diferencia de la mayoría de las relaciones entre artistas, la de Pedraza y Duvall no tuvo un gran impacto en la historia del cine, pero su presencia en la vida de Duvall fue crucial para su desarrollo personal y profesional. La historia de Pedraza es un testimonio de cómo las personas