Desde el miércoles 18 hasta el 26 de febrero, Tucumán se prepara para recibir un periodo de precipitaciones intensas y por momentos abundantes. Según fuentes oficiales, el ingreso de aire cálido y muy húmedo interactuará con débiles pulsos de aire fresco en altura, generando condiciones ideales para una ola de lluvias intensas. Este fenómeno no es un evento aislado, sino parte de una tendencia climática más amplia que ha sido observada en las últimas semanas en la región.
El pronóstico, elaborado por expertos en climatología locales, indica que Tucumán será el departamento argentino con mayor precipitación acumulada durante el mes de enero. Esto refleja una condición climática particularmente favorable para la acumulación de agua en el suelo, lo cual podría tener implicaciones significativas para la agricultura y la infraestructura en el área. Los agricultores en la zona están preparándose para enfrentar posibles inundaciones en cultivos críticos como el maíz y el trigo.
En el contexto de la situación actual, el Ministerio de Agricultura y Ganadería de la provincia de Tucumán ha activado protocolos de alerta para proteger los campos agrícolas. Los responsables destacan que el riesgo de inundaciones en zonas rurales y urbanas es alto, especialmente en áreas donde la infraestructura de drenaje no está adecuadamente preparada. Según datos recientes, el 70% de las zonas rurales en Tucumán ya han reportado acumulaciones de agua en los suelos, lo que podría desencadenar brotes de enfermedades en animales y plantas.
Desde el punto de vista ambiental, el aumento de precipitaciones puede tener efectos positivos en la recuperación de ecosistemas. En áreas donde el suelo está seco, el agua puede ayudar a mejorar la calidad del suelo y promover la biodiversidad. Sin embargo, en zonas con alta densidad de vegetación, la acumulación excesiva de agua puede causar daños a la flora y fauna locales, generando un desequilibrio ecológico.
El fenómeno también tiene implicaciones para la economía local. Las actividades agrícolas, que representan un 30% del PIB provincial, podrían verse afectadas por las lluvias intensas. En el caso de los cultivos de soja y cacao, que se cultivan en áreas vulnerables, la inundaación podría afectar la cosecha y el mercado nacional. Además, el aumento en la actividad de inundación podría derivar en un incremento en los costos de emergencia y mantenimiento de las redes de drenaje en las ciudades.
Los especialistas en meteorología destacan que la combinación de factores climáticos como el calentamiento global y las variaciones en el flujo de aire, junto con la interacción de las corrientes atmosféricas, está generando un evento único en el contexto del año 2026. Este fenómeno es una alerta sobre la necesidad de prepararse para eventos extremos en climas que se vuelven más inestables debido a la variabilidad climática en el mundo actual.